¿Qué es la compresión graduada y cómo funciona?
La compresión graduada es una técnica terapéutica que aplica una presión decreciente desde el tobillo hacia la parte superior de la pierna: máxima en el tobillo (el punto más bajo de la columna venosa) y decreciente hacia la rodilla o el muslo. Este gradiente de presión obliga a las paredes venosas dilatadas a acercarse entre sí, lo que acelera el retorno sanguíneo hacia el corazón. Descubre nuestra gama de compresión venosa para todos los perfiles.
- Mecanismo físico: presión externa sobre la vena → reducción del diámetro venoso → aceleración del flujo sanguíneo → prevención de la estasis → reducción del edema y del riesgo de trombosis
- Calcetines de compresión: cubren el pie y la pantorrilla —las clases 1 y 2 son las más habituales—: deporte, trabajo de pie, prevención
- Medias de compresión: cubren el pie, la pantorrilla y el muslo —indicación médica (varices, insuficiencia venosa, postoperatorio)—; requieren receta médica para las clases 2 y superiores
- Medias de compresión: cobertura total de ambas extremidades inferiores + perineo — embarazo, insuficiencia venosa grave, linfedema
- Clases de compresión en mmHg: clase 1 (15–20 mmHg, prevención leve) — clase 2 (20–36 mmHg, insuficiencia venosa moderada) — clase 3 (36–46 mmHg) — clase 4 (> 46 mmHg, reembolsables con receta médica)
¿Quién debe llevar medias o calcetines de compresión?
La compresión venosa está indicada para diversos perfiles: desde deportistas hasta mujeres embarazadas, pasando por pacientes con riesgo de trombosis.
- Profesiones que requieren estar de pie o sentados durante mucho tiempo: enfermeras, profesores, dependientes, conductores, empleados de oficina — clase 1 (15–20 mmHg) — reducción significativa de la fatiga en las piernas y del edema vespertino
- Deporte y recuperación: corredores, ciclistas, futbolistas — calcetines de compresión deportivos — mejora de la oxigenación muscular + reducción de las vibraciones + aceleración de la recuperación tras el esfuerzo
- Viajes en avión: riesgo de trombosis venosa profunda (TVP) — uso de calcetines de compresión durante vuelos de más de 4 horas — combinar con ejercicios de tobillo y una hidratación adecuada
- Embarazo: el aumento de la progesterona dilata las venas — uso de medias de compresión desde el primer trimestre si hay antecedentes de varices o piernas pesadas
- Postoperatorio: prevención de la TVP tras cualquier intervención quirúrgica — medias de compresión colocadas antes de la operación y mantenidas hasta la recuperación completa de la capacidad para caminar
¿Cómo elegir y medir la compresión?
- Medición del tobillo: por la mañana al despertarse (antes de que aparezca el edema) — circunferencia del tobillo + longitud del pie + circunferencia de la pantorrilla + longitud desde la pantorrilla hasta la rodilla
- Nivel de compresión adecuado: sin antecedentes = basta con la clase 1 — varices o insuficiencia venosa diagnosticadas = clase 2 con prescripción médica — linfedema o TVP = clases 3–4 con prescripción especializada
- Materiales para verano/invierno: microfibra o hilos técnicos (transpirables, verano) — mezcla de lana o algodón (cálidos, invierno) — algunos modelos aptos para ambas estaciones
- No llevar por la noche salvo indicación médica específica — en posición supina, la gravedad ya no ejerce presión sobre el sistema venoso, por lo que la compresión ya no está fisiológicamente justificada
- Cuidados: lavado a 30–40 °C, sin suavizante — secado en horizontal o al aire libre — cambiarlas cada 3–6 meses, ya que la elasticidad se degrada con los lavados
Compresión y principios activos naturales: un enfoque combinado para el bienestar venoso
- Castaño de Indias (escina): tonifica las paredes venosas y reduce la permeabilidad capilar — complementario a la compresión para reducir el edema vespertino
- Vid roja, arándano, hamamelis: flavonoides venotónicos — favorecen la microcirculación y reducen la sensación de piernas pesadas
- Omega-3: reducen la viscosidad sanguínea y la agregación plaquetaria — un complemento interesante para la prevención cardiovascular y venosa
- Hidratación: 1,5–2 L de agua al día — una sangre más fluida circula con mayor facilidad — especialmente importante en los viajes en avión (la deshidratación agrava la estasis venosa)
- Actividad física (caminar, nadar, montar en bicicleta): la contracción de los músculos de la pantorrilla es la «bomba venosa» más eficaz — combinada con la compresión, reduce al máximo el riesgo de trombosis