Un golpe físico es un impacto, una contusión o un traumatismo leve resultante de un impacto directo —una caída, un choque o un aplastamiento leve— sin herida abierta. Se manifiesta con dolor localizado, hinchazón y, en ocasiones, un hematoma (moratón) que aparece en las horas siguientes. En la inmensa mayoría de los casos, estos traumatismos son leves y se resuelven en unos días con cuidados sencillos. El protocolo de referencia inmediato —conocido por el acrónimo GREC (Hielo, Reposo, Elevación, Compresión)— debe aplicarse desde los primeros minutos:
Un traumatismo requiere una consulta médica inmediata en caso de dolor intenso que no remita, imposibilidad de mover la zona, deformación visible o hinchazón importante que sugiera un esguince grave en lugar de una simple contusión.
El árnica montana es la referencia fitoterapéutica para golpes y contusiones —en gel, crema o pomada—, sus principios activos (lactonas sesquiterpénicas) ejercen una acción antiinflamatoria y reabsorbente, demostrada en hematomas y equimosis, que acelera su desaparición y reduce el dolor local. La aplicación debe realizarse de 2 a 3 veces al día únicamente sobre piel intacta —nunca sobre una herida abierta ni sobre una mucosa—.
La vitamina C participa en la síntesis del colágeno y favorece la cicatrización de los tejidos tras un golpe, como complemento de los cuidados locales. Para los dolores musculares que suelen acompañar a un golpe fuerte, y en caso de calambres asociados al traumatismo, los cuidados locales con frío y árnica siguen siendo la base, complementados, si es necesario, con un reposo prolongado.
Aunque el término «choque» en medicina de urgencias también designa un fallo circulatorio grave (choque hipovolémico, anafiláctico, séptico o cardiogénico), no se trata de la misma situación que los choques traumáticos leves a los que nos referimos aquí. Un choque traumático leve —golpe, contusión, hematoma— se trata en casa con el protocolo GREC y árnica. Sin embargo, hay ciertos signos que exigen llamar inmediatamente a urgencias (al 15 o al 112): pérdida de conciencia, aunque sea breve, tras un golpe en la cabeza; dificultades respiratorias; palidez extrema acompañada de sudores fríos; pulso rápido y débil; confusión o desorientación; dolor torácico. Estos síntomas pueden indicar una complicación grave (traumatismo craneal, hemorragia interna, shock circulatorio) que requiere atención médica inmediata; ningún producto natural puede sustituir a esta atención de urgencia. En caso de secuelas persistentes tras un traumatismo, se recomienda acudir al médico para descartar cualquier complicación tardía.