¿Picores persistentes, piel agrietada o que reacciona ante el más mínimo roce? Cuando la piel se convierte en una fuente de molestias, cada gesto cuenta. Soin-et-Nature te ofrece una gama de productos dermocosméticos pensados para las pieles atópicas, formulados para reforzar la barrera cutánea, calmar las irritaciones y reducir la sensación de picor. Lo necesario para recuperar una piel más serena y calmada, día tras día.
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La atopia es una predisposición genética a desarrollar alergias. Estas alergias pueden manifestarse en forma deasma, conjuntivitis o rinitis polínica. En lo que respecta a la piel, se habla de dermatitis atópica o eccema atópico. Esto se traduce en un déficit de lípidos superficiales en la capa córnea, que ya no cumple su función de barrera protectora. La función de barrera de la piel se ve alterada, por lo que se vuelve permeable a los alérgenos externos. Al penetrar en la piel, los alérgenos estimulan el sistema de defensa de forma excesiva y desencadenan la inflamación. Sin un cuidado adecuado, se instala un círculo vicioso: la alteración de la barrera cutánea agrava la sequedad y la inflamación de la piel, lo que provoca picor; nos dan ganas de rascarnos y, al rascarnos, los alérgenos penetran, lo que intensifica la inflamación y el picor.
Las manifestaciones clínicas son, por tanto: piel muy seca, enrojecimiento y picor asociados a la aparición de pequeñas ampollas (vesículas llenas de líquido) que se rompen de forma natural o al rascarse de forma descontrolada.
Mucho más extendida de lo que se cree, la piel atópica puede resultar a veces muy molesta y difícil de sobrellevar en el día a día. ¿Cuáles son las características específicas de este tipo de piel?
La dermatitis atópica es una patología inflamatoria de la piel. Esta afección puede desarrollarse ya desde los primeros meses de vida del bebé y suele mejorar antes de la pubertad. En la mayoría de los casos se debe a una predisposición genética heredada de uno de los padres.
El eccema atópico se manifiesta mediante placas rojas, exudación y picor, a veces muy intenso. Las personas que padecen dermatitis atópica tienen la piel seca y sensible, lo que a menudo se agrava con brotes de eccema provocados por el frío, el estrés o incluso los gérmenes. Esto se debe a una alteración de la función de barrera de la piel, lo que permite que los alérgenos penetren más fácilmente y desencadenen reacciones inflamatorias.
La dermatitis alterna entre brotes de eccema provocados por el contacto con alérgenos y períodos de remisión.
La piel atópica se caracteriza por una alteración de su barrera protectora, debida a una deficiencia de lípidos epidérmicos esenciales (ceramidas, colesterol y ácidos grasos). Esta deficiencia reduce la capacidad de la piel para retener el agua y protegerse de las agresiones externas, lo que provoca:
Además, la piel atópica suele estar asociada a una respuesta inmunitaria excesiva, lo que desencadena inflamaciones crónicas. Los brotes inflamatorios, característicos de la dermatitis atópica, evolucionan en ciclos, alternándose con fases de remisión.
Además de las predisposiciones genéticas, hay varios factores externos e internos que pueden agravar el estado de la piel atópica, entre ellos:
Los cuidados para la piel atópica deben contener principios activos específicos para hidratar, reponer los lípidos y calmar de forma eficaz:
Son necesarios varios pasos:
La limpieza debe realizarse con productos específicos, como aceites limpiadores o geles sin jabón, con pH fisiológico. Estos productos eliminan las impurezas al tiempo que preservan la película hidrolipídica de la piel. El agua utilizada debe estar tibia, ya que el agua caliente acentúa la deshidratación y las irritaciones.
Es fundamental aplicar una crema o un bálsamo emoliente después de cada limpieza y, como mínimo, dos veces al día. Estos productos nutren la piel, reducen la pérdida de agua y crean una barrera protectora. Se recomiendan los bálsamos ricos para las zonas muy secas, mientras que las cremas ligeras son adecuadas para climas cálidos o zonas menos afectadas.
En caso de brote agudo, deben utilizarse tratamientos específicos que contengan principios activos antiinflamatorios para calmar rápidamente los síntomas. Si es necesario, se pueden aplicar corticoides tópicos o inhibidores de la calcineurina, recetados por un dermatólogo, para reducir la inflamación y evitar que las lesiones se agraven al rascarse.
Es fundamental proteger la piel de los factores desencadenantes. Esto incluye:
Soin-et-Nature ofrece una amplia gama de productos dermocosméticos para satisfacer las necesidades específicas de todo tipo de pieles. Estas son las categorías disponibles:
Estos productos dermocosméticos, disponibles en Soin-et-Nature, están especialmente diseñados para cuidar tu piel de forma específica, natural y eficaz.