¿Qué es la regurgitación?
La regurgitación es el retorno pasivo, sin esfuerzo, del contenido del estómago hacia la boca o al exterior. A diferencia de los vómitos, no va acompañada ni de contracciones abdominales violentas ni de náuseas previas: la leche o los alimentos simplemente suben de forma pasiva, en pequeñas cantidades, a menudo después de las comidas.
En los lactantes, las regurgitaciones son extremadamente frecuentes y, en la mayoría de los casos, fisiológicas. Se deben a la inmadurez del esfínter esofágico inferior (cardia), junto con un estómago pequeño, tomas de leche abundantes en relación con el volumen gástrico y la frecuente posición en decúbito. La mayoría de los bebés regurgitan sin molestias durante los primeros meses, con una mejora progresiva hacia los 6 a 12 meses y una desaparición habitual antes de los 18 meses. Para el lactante y el bebé que come con voracidad en general, existen recursos complementarios.
¿Cuáles son las causas principales?
Hay varios factores que favorecen las regurgitaciones, especialmente en los lactantes:
- Inmadurez del esfínter esofágico inferior: músculo que normalmente cierra la entrada del estómago
- Permanecer tumbado durante mucho tiempo después de la comida
- Sobrealimentación o tomas demasiado seguidas (bebé glotón)
- Ingestión de aire durante la toma (mala sujeción del pecho, tetina con flujo demasiado rápido)
- Volumen de la toma demasiado elevado en relación con el volumen gástrico
- Alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV): causa menos frecuente, pero que hay que tener en cuenta
- Hernia hiatal, poco frecuente en el lactante
- Reflujo gastroesofágico patológico con esofagitis asociada
En los adultos, las regurgitaciones suelen deberse a un reflujo gastroesofágico favorecido por ciertos factores: sobrepeso, tabaquismo, alimentación desequilibrada, comidas tardías, hernia hiatal, embarazo y determinados medicamentos. En cuanto a los cólicos del lactante en general, existen recursos específicos.
¿Regurgitaciones fisiológicas o patológicas?
La distinción es fundamental para orientar el tratamiento. Las regurgitaciones fisiológicas se caracterizan por:
- Aparecen después de las tomas, a veces varias horas más tarde
- Pequeñas cantidades, sin esfuerzo
- Bebé con buen tono muscular, en buen estado y sin molestias visibles
- Aumento de peso armonioso según las curvas de crecimiento
- Sueño y alimentación normales
- Desaparición progresiva entre los 6 y los 18 meses
Las regurgitaciones patológicas (reflujo gastroesofágico patológico) pueden ir acompañadas de:
- Llanto intenso, arqueamiento de la espalda e irritabilidad marcada durante o después de las tomas
- Rechazo a la alimentación o dificultades para mamar
- Estancamiento o pérdida de peso
- Vómitos a chorro
- Tos crónica, sibilancias respiratorias, otitis recurrentes
- Sueño muy alterado
- Presencia de sangre en las regurgitaciones
Estos síntomas justifican una consulta pediátrica para realizar un estudio y un tratamiento específico.
¿Cómo reducir las regurgitaciones?
Hay varias medidas sencillas que reducen la frecuencia y la intensidad de las regurgitaciones en el lactante:
- Mantener al bebé enposición semivertical durante y después de las tomas, durante 20 a 30 minutos
- Pausas para hacer eructar a mitad de la toma y al final de la comida
- Tetinas de flujo lento adaptadas a la edad para limitar la ingestión de aire
- Buena sujeción del pecho en los bebés lactantes (boca bien abierta que abarque toda la areola)
- Tomas más frecuentes pero de menor volumen en caso de regurgitaciones pronunciadas
- No realizar movimientos bruscos después de las tomas (juegos enérgicos, cambios de pañal con prisas)
- Acostar al bebé boca arriba, de acuerdo con las recomendaciones para la prevención de la muerte súbita del lactante
- Colocar el colchónen posición inclinada, ligeramente elevado en la cabecera, sin cojines debajo del bebé
- Ropa holgada que no ejerza compresión abdominal
Existen recursos específicos sobre la leche infantil yla lactancia en general. Las leches antirreflujo (AR), espesadas con algarroba o almidón, pueden recomendarse bajo consejo pediátrico en caso de regurgitaciones significativas.
¿Cómo adaptar la alimentación?
En el lactante,la adaptación alimentaria se basa principalmente en el ritmo y el volumen de las tomas:
- Tomas más frecuentes y de menor volumen
- Respetar las señales de hambre y saciedad
- No se debe forzar a comer en exceso
- Mantener la lactancia materna si es posible (efecto protector frente a los reflujos)
- Leche espesada antirregurgitaciones, según recomendación pediátrica, en caso de necesidad
- En caso de sospecha de APLV: evaluación pediátrica antes de cualquier cambio de fórmula
Enadultos, varios ajustes en la alimentación ayudan a reducir las regurgitaciones: comidas más ligeras y fraccionadas, cenar al menos 3 horas antes de acostarse, evitar en cierta medida los alimentos desencadenantes (fritos, grasos, picantes, cítricos, tomate concentrado, chocolate, menta piperita, café fuerte, alcohol, bebidas gaseosas), limitación del consumo de tabaco y reducción del sobrepeso, si lo hay. Para la diversificación alimentaria yla alimentación del bebé en general, existen recursos específicos.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
Hay varios signos que justifican una consulta médica inmediata:
- Regurgitaciones muy frecuentes acompañadas de llanto intenso o arqueamiento de la espalda
- Estancamiento del peso o ruptura de la curva de crecimiento
- Rechazo alimentario repetido
- Vómitos en chorro, abundantes o repetidos
- Presencia de sangre o bilis
- Tos crónica, sibilancias respiratorias, infecciones otorrinolaringológicas recurrentes
- Dificultades respiratorias o apneas
- Sueño muy alterado
- Empeoramiento a partir de los 12 a 18 meses de edad, cuando las regurgitaciones deberían ir desapareciendo
- Sospecha de alergia a las proteínas de la leche de vaca
- En adultos: dolor torácico, disfagia (dificultad para tragar), pérdida de peso, anemia
El pediatra o el médico de cabecera evalúa la situación y puede prescribir pruebas complementarias (pH-metría esofágica, endoscopia, ecografía) o un tratamiento adecuado según el diagnóstico.
¿Qué tratamientos existen?
En los lactantes, las medidas posturales y alimentarias suelen ser suficientes en la mayoría de los casos. En caso de reflujo gastroesofágico patológico confirmado, el pediatra puede recetar:
- Leche espesada antirreflujo, con receta médica
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP) en caso de esofagitis documentada, con receta médica estricta y por un periodo limitado
- Alginato de sodio en una forma adaptada para limitar las regurgitaciones
- Estudio alergológico e hidrolizados avanzados (eHF) en caso de APLV confirmada
- En raras ocasiones, cirugía (fundoplicatura) en caso de RGO grave y resistente
En adultos, el tratamiento combina cambios en el estilo de vida, antiácidos, alginatos, IBP en tratamientos cortos con receta médica en caso de síntomas documentados y, más raramente, cirugía antirreflujo. Se debe evitarla automedicación prolongada con IBP sin consejo médico, debido a los posibles efectos secundarios a largo plazo. Para mejorar la digestión, la indigestión y los malestares estomacales en general, existen recursos específicos. Su farmacéutico titular sigue siendo un interlocutor valioso para orientar el tratamiento, como complemento del seguimiento pediátrico o médico adecuado.