La ortiga (Urtica dioica), a menudo considerada una mala hierba debido a sus hojas urticantes, es en realidad una planta con un amplio uso tradicional. Utilizada desde la Antigüedad, se valora como planta remineralizante y tónica. Su reputación se debe a su riqueza nutricional: aporta hierro, calcio, magnesio, sílice, vitaminas y antioxidantes. Tradicionalmente, se asocia con el bienestar articular, la vitalidad y el cuidado de la piel y el cabello. No obstante, conviene distinguir entre el uso tradicional y las pruebas clínicas: la ortiga es un complemento nutricional interesante y una planta para el bienestar, no un medicamento. Disponible en infusión, cápsulas, polvo o para uso externo, se integra como complemento de una alimentación variada. Ante cualquier problema de salud, lo primero es consultar a un profesional.
La ortiga es un auténtico concentrado de nutrientes, lo que explica su interés:
Estas propiedades la convierten en un complemento nutricional útil, especialmente en épocas de fatiga o para favorecer el bienestar articular.
La ortiga se presenta en varias formas, que se pueden elegir según las necesidades:
Sea cual sea la forma, respeta las dosis indicadas y opta por una cura de unas semanas en lugar de un uso prolongado y continuo.
La ortiga figura entre las plantas tradicionalmente asociadas al bienestar articular. Este uso se basa en dos ventajas: su riqueza en sílice y calcio, que contribuyen a la salud de los tejidos, y su efecto drenante, que favorece la eliminación de toxinas. Por ello, se emplea tradicionalmente para contribuir al bienestar de las personas propensas a sufrir molestias articulares, especialmente en casosde artrosis o reumatismo. Se utiliza en forma de infusión, cápsulas o aplicación externa (cataplasma). Es importante destacar que la ortiga no cura estas afecciones: contribuye al bienestar como complemento. Un dolor articular persistente, intenso o inflamatorio requiere un diagnóstico y un seguimiento médicos, ya que la automedicación con plantas no puede sustituir a un tratamiento adecuado. La ortiga es un complemento, nunca un sustituto de un tratamiento prescrito.
En el cuidado capilar, la ortiga es una planta muy apreciada. Su alto contenido en sílice y azufre es tradicionalmente conocido por fortalecer el aspecto de la fibra capilar y contribuir al bienestar de los cueros cabelludos con tendencia grasa o propensos a la caspa. Se utiliza en champús, lociones o decocciones para el aclarado. No obstante, cabe precisar que, aunque la ortiga se asocia tradicionalmente al cuidado del cabello, no hace que este «vuelva a crecer» propiamente dicho; una caída del cabello marcada requiere la opinión de un dermatólogo. En cuanto a la piel, la ortiga se utiliza tradicionalmente para ayudar a purificar las pieles con imperfecciones, tanto por vía interna (cura drenante) como externa (lociones). Una vez más, contribuye al bienestar cutáneo sin sustituir a un tratamiento: el eccema, la psoriasis o el acné grave son afecciones dermatológicas que requieren asesoramiento médico y no se tratan únicamente con una planta.
La ortiga no es un quemagrasas y no hace adelgazar por sí sola. No obstante, puede complementar un proceso de control de peso asociado a una alimentación equilibrada y a la actividad física, gracias a su efecto drenante (eliminación de agua, que no debe confundirse con la pérdida de grasa) y a su aporte de fibra, que favorece el bienestar digestivo y la sensación de saciedad. También se utiliza tradicionalmente para favorecer el bienestar digestivo y el tránsito intestinal. Estos efectos son modestos y forman parte de una cura drenante global, no de una solución para adelgazar. Hay que desconfiar de las promesas exageradas: ninguna planta sustituye a un estilo de vida equilibrado. La ortiga es un complemento nutricional y drenante, un aliado más de un estilo de vida saludable, pero en ningún caso un producto adelgazante con efectos espectaculares, como podrían dar a entender algunas publicidades.
A pesar de sus beneficios, la ortiga requiere algunas precauciones:
Para garantizar la calidad, es preferible optar por ortiga ecológica, sin pesticidas: en herbolarios y tiendas ecológicas (planta seca, polvo, cápsulas, tintura madre) o en farmacias (complementos estandarizados y controlados). Si se recolecta en la naturaleza, hay que identificar bien la planta y recolectarla lejos de zonas contaminadas. En caso de duda o si se está siguiendo un tratamiento, se recomienda consultar a un profesional sanitario antes de iniciar cualquier cura.