¿Qué es una mascarilla protectora y cómo funciona?
La mascarilla protectora es un dispositivo destinado a filtrar las partículas y los microorganismos en suspensión en el aire, y a limitar la propagación de las gotículas emitidas por la persona que la lleva puesta.
Por lo general, está fabricada con varias capas de materiales filtrantes (tejido no tejido, polipropileno) que capturan las partículas al tiempo que permiten al usuario respirar cómodamente por las vías respiratorias.
Existen varias categorías según el nivel de protección: mascarillas quirúrgicas (norma europea EN 14683), mascarillas FFP2 y FFP3 (norma EN 149) y mascarillas de tela lavables (norma AFNOR SPEC S76-001 en Francia).
No deben confundirse con las mascarillas cosméticas para el rostro (mascarillas faciales, mascarillas capilares), que son productos de belleza y no dispositivos de protección respiratoria.
¿Qué tipos de mascarillas hay disponibles en el mercado?
Existen varios tipos de mascarillas de protección que se adaptan a diferentes usos:
- Mascarillas quirúrgicas (tipo I, II, IIR): norma EN 14683, utilizadas en el ámbito médico y por el público en general; protección contra las gotículas emitidas por el usuario, filtración variable según el tipo (entre el 95 % y el 98 % de bacterias).
- Mascarillas FFP2: norma EN 149, filtración de al menos el 94 % de los aerosoles y partículas finas; equivalente europeo de la N95 estadounidense; uso en entornos laborales de riesgo o para personas de riesgo.
- Mascarillas FFP3: filtración de al menos el 99 %; uso profesional y en entornos de alta exposición.
- Mascarillas de tela lavables: norma AFNOR SPEC S76-001 (Francia); barrera contra las gotículas emitidas, reutilizables tras un lavado a 60 °C.
- Mascarillas con válvula: cómodas para exhalar, pero no recomendadas para la protección colectiva (el aire exhalado no se filtra).
¿Cómo elegir la mascarilla adecuada para tus necesidades?
La elección de una mascarilla protectora depende del uso previsto:
- Uso diario y transporte público: mascarilla quirúrgica de tipo II o de tela certificada para una mayor comodidad.
- Época de epidemias (resfriado, gripe): mascarilla quirúrgica o FFP2, según el nivel de riesgo.
- Contacto con un familiar vulnerable (inmunodeprimido, persona mayor): a menudo se recomienda la FFP2.
- Contaminación atmosférica, alergias al polen: mascarillas anticontaminación con filtros adecuados; consulta también nuestros consejos sobre alergias.
- Comodidad y ajuste: esenciales para la eficacia; la mascarilla debe adaptarse al rostro sin fugas laterales.
- Certificaciones: comprueba que figure la norma europea (EN 14683 o EN 149).
Adaptación ala higiene general del día a día: mascarilla + lavado de manos + distanciamiento son medidas complementarias.
¿Cuáles son las mejores prácticas para el uso de las mascarillas?
Para maximizar la eficacia de una mascarilla protectora, hay varias buenas prácticas:
- Uso correcto: la mascarilla debe cubrir la nariz, la boca y la barbilla, y quedar bien ajustada a los lados y por encima de la nariz (pinza nasal en los modelos que la incorporen).
- Higiene de manos: lavarse las manos con agua y jabón o utilizar una solución hidroalcohólica antes y después de manipular la mascarilla.
- No tocar la parte delantera de la mascarilla mientras se lleva puesta; no bajarla por debajo de la barbilla ni colgarla del cuello.
- Sustitución: las mascarillas desechables deben sustituirse cada 4 a 6 horas o en cuanto estén húmedas, sucias o estropeadas; las mascarillas de tela deben lavarse a 60 °C tras cada jornada de uso.
- Almacenamiento: conservar en una bolsa limpia, a salvo de la humedad, hasta su próximo uso en el caso de los modelos lavables.
Bebés menores de 2 años: no se recomienda el uso de mascarilla debido al riesgo de asfixia y dificultad respiratoria.
¿Cuál es la vida útil de una mascarilla quirúrgica?
Una mascarilla quirúrgica está diseñada para un solo uso y no debe llevarse puesta más de 4 a 6 horas.
Debe sustituirse en cuanto se humedezca (la respiración satura el tejido), se vea visiblemente sucia o esté dañada.
La humedad reduce considerablemente la eficacia de la mascarilla al comprometer la integridad del material filtrante.
Para un uso prolongado o repetido, alterna varias mascarillas a lo largo del día y guarda las mascarillas de tela en una bolsa limpia entre cada lavado a 60 °C.
¿Cómo se comprueba la eficacia de una mascarilla de tela?
Para evaluar la eficacia de una mascarilla de tela, existen varios criterios fiables y seguros:
- Conformidad con la norma AFNOR SPEC S76-001 en Francia: garantiza el cumplimiento de unas especificaciones precisas (filtración, transpirabilidad, ajuste).
- Número de capas: al menos 2 o 3 capas de tejidos diferentes para una filtración eficaz.
- Tipo de tejidos: combinación de algodón tupido y fibras sintéticas (polipropileno, poliéster); resistente al lavado a 60 °C.
- Ajuste: cobertura completa de la nariz, la boca y la barbilla, sin huecos laterales ni deslizamientos.
- Transpirabilidad: no debe impedir la respiración normal ni provocar un empañamiento excesivo de las gafas correctamente ajustadas.
Nunca realice la «prueba de la llama» con una mascarilla puesta: existe riesgo de que el tejido se inflame, de quemaduras o de incendio. Consulte las certificaciones oficiales.
¿Protegen las mascarillas con válvula contra los virus?
Las mascarillas con válvula facilitan la espiración y resultan cómodas para quien las lleva, pero no son adecuadas para la protección colectiva.
La válvula permite que el aire espirado se escape sin filtrarse: si el usuario es portador de un virus, las gotículas pueden propagarse en el aire ambiente.
En contextos en los que es esencial prevenir la transmisión (transporte público, entornos médicos, contacto con personas vulnerables, períodos epidémicos), es preferible utilizar una mascarilla sin válvula.
No obstante, las mascarillas con válvula siguen siendo útiles en determinados contextos profesionales en los que la protección es unidireccional (protección únicamente del usuario, por ejemplo, en entornos con polvo).
¿Se puede desinfectar y reutilizar una mascarilla quirúrgica?
Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para un solo uso y no están pensadas para ser desinfectadas ni reutilizadas.
Las autoridades sanitarias francesas (ANSM, Alta Autoridad Sanitaria) han descartado las prácticas de desinfección (calor, rayos UV) porque alteran los materiales filtrantes y comprometen la eficacia del dispositivo.
Para un uso repetido, opte por mascarillas de tela certificadas según la norma AFNOR SPEC S76-001, diseñadas para resistir varias decenas de ciclos de lavado a 60 °C.
En el ámbito laboral o para personas de riesgo, siga las recomendaciones específicas de su médico de empresa o de su médico de cabecera.
¿Cómo desechar correctamente una mascarilla protectora?
La eliminación correcta de las mascarillas protectoras desechables es esencial para evitar cualquier contaminación secundaria:
- Lávate las manos con agua y jabón o con una solución hidroalcohólica antes de quitarte la mascarilla.
- Evite tocar la parte delantera de la mascarilla (que puede estar contaminada).
- Quítese la mascarilla tirando de las tiras o de las gomas, sin tocar la cara exterior.
- Dóblala sobre sí misma (con la cara contaminada hacia dentro) y métela en una bolsa cerrada.
- Tire la bolsa a un contenedor de basura doméstica cerrado.
- Lávate las manos de nuevo después de tirar la mascarilla.
En el caso de las mascarillas de tela lavables, sigue las instrucciones del fabricante para el lavado (normalmente a 60 °C como mínimo), el secado y el planchado.