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¿Y si calmáramos las costras del bebé?

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¿Qué es la costra láctea?

La costra láctea, o dermatitis seborreica del lactante, es una afección dermatológica muy frecuente y benigna que afecta aproximadamente a uno de cada dos lactantes entre el nacimiento y los 12 meses de edad. Se manifiesta mediante placas escamosas de color amarillento o blanquecino, a veces grasas y otras secas, localizadas principalmente en el cuero cabelludo.

Las zonas más afectadas son la coronilla y la parte frontal del cráneo, pero las placas también pueden extenderse a las cejas, los párpados, el pliegue retroauricular (detrás de las orejas) y, con menor frecuencia, al pañal o a los pliegues cutáneos. A pesar de su aspecto a veces llamativo, la costra láctea no es dolorosa ni contagiosa, y en ningún caso es indicio de falta de higiene. Suele desaparecer espontáneamente antes de los 12 a 18 meses de edad. Para el lactante y el bebé en general, existen recursos complementarios.

¿Cuáles son las causas?

La causa exacta de la costra láctea aún no se conoce del todo, pero se han identificado varios factores:

  • Hiperseborrea transitoria: la producción de sebo se ve estimulada en el lactante por las hormonas maternas que persisten tras el nacimiento
  • Presencia de Malassezia: un hongo naturalmente presente en la piel que se alimenta del sebo y puede favorecer la inflamación
  • Inmadurez de la renovación celular de la epidermis del lactante
  • Composición específica del sebo del lactante, diferente a la del adulto

Contrariamente a lo que se suele creer, la costra láctea no tiene ninguna relación con una intolerancia alimentaria, una alergia a la leche o un error en la dieta de la madre lactante. El término «costra láctea» es históricamente engañoso y, en realidad, se refiere a una dermatitis seborreica pediátrica. En cuanto ala lactancia materna en general, existen recursos específicos.

¿Cómo tratarlas con suavidad?

El tratamiento se basa en cuidados sencillos, suaves y progresivos, sin necesidad de intervención médica en la mayoría de los casos. La regla de oro sigue siendo no rascarse nunca las costras adheridas, ya que esto podría dañar la frágil piel y favorecer una sobreinfección. Pasos recomendados:

  • Aplicar un aceite vegetal suave (almendra dulce, caléndula, coco, jojoba) sobre las costras por la noche antes de acostarse
  • Dejarlo actuar toda la noche o, como mínimo, entre 30 minutos y varias horas
  • Cepillar con delicadeza por la mañana con un cepillo suave de cerdas naturales para eliminar las escamas ablandadas
  • Lavar suavemente con un champú específico para bebés, sin jabón ni perfumes agresivos
  • Aclarar abundantemente con agua tibia
  • Secar dando toquecitos con una toalla suave
  • Repetir el proceso de 2 a 3 veces por semana hasta que desaparezca

En farmacias existen algunos geles y cremas específicos, formulados para ayudar a eliminar las costras con suavidad. Se utilizan en tratamientos cortos, idealmente siguiendo el consejo de un farmacéutico o un pediatra. En cuanto al champú para bebés y alos productos calmantes para bebés en general, existen recursos específicos.

¿Cuándo acudir al médico?

Aunque la costra láctea suele ser benigna y se resuelve por sí sola, hay varias situaciones que justifican una consulta pediátrica:

  • Extensión notable más allá del cuero cabelludo (cara, tronco, pliegues, zona del pañal)
  • Enrojecimiento importante, supuración, costras melosas o pus (sospecha de sobreinfección)
  • Picor intenso con el bebé incómodo, inquieto e irritable
  • Sangrado tras el cepillado
  • Lesiones persistentes más allá de los 12 a 18 meses
  • Afectación de la zona de las nalgas con lesiones inusuales
  • Fiebre o alteración del estado general
  • Duda diagnóstica con eccema, psoriasis u otra dermatosis

El pediatra puede recetar, según el caso, una crema antimicótica adecuada (ketoconazol) o un corticoide tópico de potencia baja en un tratamiento muy breve. Se debe evitar la automedicación con corticoides o antimicóticos en los lactantes sin consejo médico.

¿Cómo prevenirla?

No existe ningún método que prevenga totalmente la aparición de la costra láctea, que sigue siendo un fenómeno fisiológico transitorio. Sin embargo, algunas medidas pueden limitar su extensión:

  • Limpieza diaria suave del cuero cabelludo con agua tibia y champú pediátrico específico
  • Evitar los baños demasiado frecuentes o demasiado calientes, que resecan la piel y estimulan la producción de sebo reactivo
  • No utilizar productos agresivos sobre la piel del bebé: perfumes, alcoholes ni antisépticos de uso habitual
  • Masaje suave y regular del cuero cabelludo con un aceite vegetal suave, sin frotar ni rascar
  • Cepillado diario suave con un cepillo de cerdas naturales flexibles
  • Ventilación del cuero cabelludo: evitar el uso prolongado de gorros y capuchas

La higiene y el mantenimiento de una piel flexible e hidratada son los mejores aliados para superar este periodo. Para el aseo del bebé en general, existen recursos específicos.

¿Costras lácteas u otra dermatosis?

Varias afecciones cutáneas del lactante pueden dar lugar a confusión. Algunos puntos de referencia para el diagnóstico diferencial:

  • Costras de leche: placas escamosas amarillentas o blanquecinas, grasas o secas, principalmente en el cuero cabelludo, las cejas y el pliegue retroauricular. Poco o ningún picor, escaso enrojecimiento, el bebé no presenta molestias
  • Dermatitis atópica (eczema): placas rojas, secas y pruriginosas (picor intenso), a menudo localizadas en las mejillas y en los pliegues de los codos y las rodillas. El bebé está irritable y presenta trastornos del sueño
  • Dermatitis irritativa del pañal (eritema del pañal): enrojecimiento en la zona del pañal, a veces supurante, relacionado con la humedad y el roce
  • Acné del lactante: pequeños granos rojos y microquistes en la cara, transitorios, sin molestias notables
  • Milium: pequeños granos blancos nacarados en la nariz y la cara, benignos y transitorios
  • Micosis: placas rojas delimitadas, a veces supurantes, con posible picor, que requieren un tratamiento antifúngico

En caso de duda diagnóstica, se recomienda acudir a una consulta pediátrica o dermatológica. Parael eccema yel exceso de sebo en general, existen recursos específicos.

¿Cuál es la duración prevista de la evolución?

La costra láctea evoluciona en brotes que duran desde varias semanas hasta varios meses, con fases más o menos marcadas. La duración habitual es de unas semanas a 3-6 meses, y suele desaparecer espontáneamente antes de los 12 a 18 meses sin secuelas ni cicatrices.

No se ha establecido ninguna relación entre la duración o la intensidad de la costra láctea en el lactante y un riesgo posterior de dermatitis seborreica en la adolescencia o en la edad adulta. Cada episodio es independiente. Una reaparición tardía en otras zonas (cara, surcos nasogenianos, cuero cabelludo, pliegues) durante la adolescencia o la edad adulta corresponde a una dermatitis seborreica del adulto, que constituye una entidad distinta y se trata con tratamientos específicos. Para el cuero cabelludo irritado y el cuero cabelludo sensible en general, existen recursos específicos.

¿Qué productos son los más recomendables?

Para el cuidado de la costra láctea, hay varios criterios que orientan la elección de los productos:

  • Champús específicos para bebés: formulados sin jabón, sin perfume, sin sulfatos agresivos y con un pH fisiológico adecuado
  • Aceites vegetales suaves: almendra dulce (salvo en caso de antecedentes familiares de alergia a los frutos secos), caléndula, coco, jojoba
  • Geles o leches descorazonantes específicas para bebés: aplicación breve antes del champú
  • Cepillos suaves con cerdas naturales flexibles o de silicona de uso alimentario
  • Marcas reconocidas disponibles en farmacias o parafarmacias (Mustela, Klorane Bébé, Uriage Bébé, Bioderma ABCDerm, Avène Pédiatril, La Roche-Posay Lipikar Baby)

A evitar: aceite de oliva (favorece la proliferación de Malassezia según varios estudios recientes), champús para adultos (demasiado agresivos), productos perfumados o con alcohol, depilatorios, queratolíticos, cepillados enérgicos y raspado manual de las costras adheridas. Su farmacéutico sigue siendo un interlocutor valioso para acompañarle en estos primeros cuidados del cuero cabelludo del bebé, como complemento al seguimiento pediátrico habitual.